En la CAV, (NB: Comunidad Autonoma Vasca), hay un REPUNTE DE PAREJAS de 37 Y 38 años que acuden a las clínicas de reproducción asistida para tener descendencia, y el número aumenta a partir de los 45
PRIMERO la carrera profesional y más tarde las cargas económicas hicieron que la abogada bilbaina Nerea López apurara al máximo la decisión de su primera gestación hasta los límites de la edad biológica aconsejable para ser madre. Nerea llegó a su primer parto con 40 años cumplidos.
En esta tesitura se encuentran numerosas mujeres no sólo en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) y el Estado sino en el resto de Europa, que por motivos laborales, porque se producen segundas nupcias o porque se quiere disponer durante más tiempo de la libertad de la que disfrutan los que no poseen cargas familiares, están llevando al límite la edad a la que la Naturaleza permite ser madre.
Algunas han estirado tanto la cuerda que, como Nerea, tienen que recurrir a la ciencia para ver cumplidos sus anhelos. Así, en el último año alrededor de una decena de mujeres vascas de más de 50 años han solicitado someterse a un tratamiento de fertilidad para tener descendencia en alguno de los centros de la CAV.
Los especialistas creen que la amplia difusión de los avances y éxitos alcanzados con las técnicas de reproducción asistida están motivando que, de forma consciente o inconscientemente, muchas de ellas incluso estén arriesgando su fertilidad porque pueden depositar su última esperanza en estas técnicas.
«Existe una corriente de opinión errónea en el sentido de que en reproducción humana los éxitos rondan el cien por cien. Hay que borrar esta idea porque no se pueden crear falsas esperanzas a la gente. Es cierto que los éxitos aumentan, pero aún existe un porcentaje elevado de casos para los cuales no hay solución», explica el doctor Rafael Bernabéu, presidente de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida, que dispone de 26 centros asociados, de las cerca de 150 clínicas privadas que hay en el Estado.
Alrededor de 11% de las parejas del Estado tiene su primer hijo o hija cuando la mujer ya ha cumplido los 35 años. El fenómeno está relacionado con la masiva incorporación de la mujer al trabajo, así como con los actuales avances médicos y legales que han logrado reducir gran parte de los riesgos derivados de una maternidad tardía.
La ciencia demuestra cada día que puede romper ciertas leyes naturales con éxito. Por mor de ella, Carmen Bousada de Lara, una mujer de Andalucía de 67 años, se ha convertido en la madre más mayor del mundo al alumbrar el pasado 29 de diciembre a sus dos hijos gemelos, Pau y Christian.
Carmen ha sido la última, y por ahora la de más edad, en sumarse a la llamada lista de ''madres añosas''. Dio a luz en Barcelona tras haberse sometido a un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) en EE.UU.
El caso de Carmen ha reabierto el debate sobre si se debería limitar la edad a la que se puede tener hijos o hijas por estas técnicas, a pesar de que la legislación del Estado español no contempla ninguna barrera.
«La técnica nos permite embarazar casi a cualquier mujer. Desde el punto de vista técnico no hay límite. Pero, quienes nos dedicamos a este área de la medicina tenemos que aplicarla con ética; ofrecer una medicina ''con cabeza''. Porque, a partir de los 45 años una mujer que decide embarazarse tiene que saber que va a tener unos riesgos importantes para la salud. No existe ningún pacto firmado entre los especialistas que marque el límite para recurrir a la reproducción asistida, pero sí un consenso bastante generalizado para que la barrera se sitúe en torno al medio siglo», reconoce la ginecóloga Sandra González, directora del Instituto Valenciano de Infertilidad, que dispone desde hace más de un año de un centro en Leioa.
Si en 1996, en el Estado nacieron 286 niños cuyas madres habían superado la barrera de los 45 (siete tenían más de 50), en 2001, la cifra alcanzaba los 497. Entonces, las madres mayores de 50 años eran ya 26. Si se baja el listón hasta los 40 años, las cifras son más abultadas: 11.333 nacimientos en 2001 por 6.877 en 1996.
«Es cierto que existe un ligero repunte de parejas que recurren a la ciencia para descendencia también en la CAV. Las parejas vascas que acuden al Instituto tienen entre 37 y 38 años y la mayoría son segundas nupcias. Actualmente en el IVI de Leioa, la mujer con más edad embarazada tiene 47 años y peticiones de mujeres de más de 50 años para someterse a algún tratamiento hemos tenido dos casos. Por encima de los 45 años el porcentaje de pacientes asciende al 5%», reconoce Sangra González, directora del IVI en la CAV.
En el año 2004, 44 niños nacieron en el Estado de mujeres en edades comprendidas entre los 50 y los 55 años. Casi todos vieron la luz por los avances científicos. Ellas decidieron dar este paso, a pesar de conocer los riesgos que suponía el embarazos. «Porque no hay que olvidar que tienen riesgos añadidos por su edad, entre ellos el aborto».
Lo cierto es que dar a luz pasados los 40,e incluso los 50, ha dejado de ser noticia. La polémica se desata cuando se conocen situaciones como la de Carmen, de 67 años, la madre de más edad del mundo. «La barrera que marca la naturaleza embarazando a mujeres menopáusicas se ha roto claramente en este caso», apostilla la directora del IVI.
Para poder quedarse embarazada, Carmen necesitó, previamente, un intenso tratamiento hormonal para devolver la elasticidad a su útero y permitir así que los embriones pudieran fijarse en su interior. Al tratarse de una mujer posmenopáusica, no podía ser madre con sus óvulos (es improbable que una mujer de 67 años sea capaz de ovular), por lo que para lograr los embriones fecundados, hubo que recurrir a los óvulos de una donante joven. Una vez implantados, tan sólo quedó esperar.
«Si nadie se escandaliza porque Picasso, Anthony Quinn,... fueran padres octogenarios, por qué se tiene que poner en la picota a esta mujer», pregunta el doctor Lertxundi, ginecólogo de la clínica Euskalduna de Bilbao.
Articulo de Nekane Lauzirika en DEIA

